Propuesta de la Asociación Argentina para la Infancia:
De Sudáfrica para el mundo
En estos días, en que todos celebramos y compartimos el Mundial de Fútbol, padres y maestros, tenemos la gran oportunidad de enmarcar la participación de los chicos y los adolescentes en un contexto enriquecedor y formador de un espíritu crítico.
Su realización en Sudáfrica, es una excelente oportunidad para ir más allá de lo deportivo y conocer en detalle, la filosofía de vida ancestral que allí se practica: el ubuntu.
A partir de ella, esta nación sometida a la terrible práctica del "apartheid" y conducida a la libertad por Nelson Mandela, encontró el camino para iniciar una época de perdón y reconciliación, fundamentada en la verdad.
Una gran experiencia humana que demuestra que la reconciliación es posible, que los conflictos pueden resolverse positiva y pacíficamente, y en la que también el deporte jugó una carta asombrosa, como camino para la construcción de la paz.
El deporte como instrumento de la Paz
"El deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas. Tiene más capacidad que los gobiernos para derribar fronteras raciales". Son palabras de Nelson Mandela a John Carlin (autor del libro "El Factor Humano", en el que se basó la película "Invictus") en una entrevista.
Nelson Mandela reconoció entonces, que la primera vez que se había hecho una idea del poder político del deporte, había sido en esa cárcel donde pasó 27 años de su vida. Y le confesó que "había utilizado la Copa del Mundo de rugby de 1995 como instrumento en el gran objetivo estratégico que se había propuesto para sus cinco años como primer presidente elegido democráticamente de Sudáfrica: reconciliar a los blancos y los negros y crear las condiciones para una paz duradera en un país que, sólo cinco años antes, cuando él salió de prisión, contenía todos los elementos para una guerra civil.
Lo que muy pocos pensaban que se concretaría, cuando en aquel 15 de mayo de 2004 el más austral de los países africanos fue elegido para organizar la primera Copa del Mundo en su continente, hoy ya es una realidad.
Atrás quedaron las intrigas político deportivas que llevaron a la designación. Por delante, la realidad. Al menos una parte de ella. Porque el deporte es nada más, y nada menos, que un parte de la realidad.
El poder político ha usado el deporte, en general, con fines maléficos. Mandela fue la excepción. El resultado de lo que logró con el rugby está a la vista y el propio Carlin lo ha definido más de una vez: "Lo importante es que hoy los negros y los blancos se tratan en el día a día en la calle con un respeto y una cordialidad inimaginables hace veinte años. No se odian y no están matando. Y cuando Sudáfrica ganó de nuevo en 2007 el Mundial de rugby todos salieron a la calle a celebrarlo de nuevo".
El resultado de lo que se logrará con el fútbol está por verse. Y por eso, por ahora sólo se oyen o se leen frases genéricas, intenciones de respuesta a aquella pregunta inicial, con la lucha contra los prejuicios como lugar común: "Queremos que el mundo nos vea como somos, un pueblo de paz", dicen de ese lugar en el que viven y en el que, por un mes, además, los mejores del mundo jugarán al fútbol.
Ubuntu es una regla ética o ideología sudafricana enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre éstas. La palabra proviene de las lenguas zulú y xhosa y es visto como un concepto africano tradicional.
Respecto de su significado hay varias traducciones posibles del término al español. Las más comunes son:
"Humanidad hacia otros"
"Soy porque nosotros somos"
"Una persona se hace humana a través de las otras personas"
"Una persona es persona en razón de las otras personas"
"La creencia es un enlace universal de compartir que conecta a toda la humanidad."
La siguiente definición, del Arzobispo Desmond Tutu, es más extensa a la par que exacta:
"Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos."
También, el Ubuntu es hoy considerado como uno de los principios fundamentales de la nueva república de Sudáfrica y está conectado con la idea de un "Renacimiento Africano".
Como tal, es el concepto filosófico fundamental que le dio base a la Comisión de la Verdad y Reconciliación, presidida por Desmond Tutu en el momento de la transición democrática en Sudáfrica. Esto es la idea del reconocimiento público de los crímenes contra la humanidad, en el contexto del apartheid, facilitando un proceso único de la amnistía y la construcción de la nación.
En la tradición de los Padres de la Iglesia, bien conocido por Desmond Tutu, se hace eco del Ubuntu el sacramento de la "reconciliación" o la penitencia, y se refiere a la idea de San Pablo de la "comunión de las personas" (en griego, koinonía). Ubuntu es, por esa razón, a menudo traducido como: "Yo soy porque nosotros somos".
También se pueden establecer paralelos y similitudes con diversos conceptos para expresar y fortalecer el vínculo interpersonal o comunitario, en particular los de otros pueblos organizados en sociedades horizontales y no en estados centrales y jerárquicos:
Mborayhu que se traduce del guarní moderno como "amor" o "amistad", pero que más ampliamente es "la vida de la tribu y su voluntad de vivir, la solidaridad entre iguales" o
el Ayni, principio precolombino de los pueblos andinos (la palabra es quechua) de solidaridad económica y social entre las comunidades.
Esta idea de "humanidad" (humaneness en inglés) hace que se pueda aplicar la filosofía ubuntu a otros ámbitos como el deporte o la empresa; incluso al liderazgo, porque para lograr que un grupo social se mueva siguiendo los valores de ubuntu, es imprescindible que su líder sea, también, un líder ubuntu".
Origen y significado inicial del Ubuntu
Esta actitud mental prevaleciente entre los nativos del extremo sur de África, surge del dicho popular "umuntu, nigumuntu, nagamuntu", que en zulú significa "una persona es una persona a causa de los demás."
VERDAD Y RECONCILIACIÓN
LA EXPERIENCIA EXTRAORDINARIA DE SUDÁFRICA
A la salida del apartheid en Sudáfrica en 1994, Nelson Mandela le solicitó al arzobispo Desmond Tutu (Premio Nóbel de la paz 1984) que presidiera la "Comisión de Verdad y Reconciliación".
La Comisión tuvo tres objetivos: conocer las causas y la naturaleza de la violación de los derechos humanos en el país entre 1960 y 1994; identificar a las víctimas para otorgarles una reparación; y amnistiar a quienes reconocieran voluntariamente y en su totalidad la participación en crímenes de lesa humanidad con motivos políticos. La condición para la amnistía era el full disclosure, revelar toda la verdad.
El régimen racista sudafricano se había caracterizado por la violencia: asesinatos, secuestros, desapariciones, torturas, cartas explosivas, etc. Solamente en 3 años entre 1990 y 1993 la comisión de Derechos Humanos Sudafricana había registrado 10 mil muertos por violencia política.
Los odios acumulados a lo largo de la historia planteaban un desafío para el futuro: o un proceso al estilo Nuremberg, donde se fusiló a los más destacados genocidas nazis, o un proceso al estilo latinoamericano, donde se indulta o amnistía a los violadores de derechos humanos.
Sudáfrica no eligió ninguno de los dos caminos; transitó por un camino propio. Así, desde las raíces de su cultura, rescató el UBUNTU.
Dijo D. Tute: "Una persona es una persona por medio de otra gente. No es "pienso, luego existo". Antes bien, lo que se dice es: "Soy humano porque pertenezco, participo, comparto".
O en palabras de Naledi Pandor, Ex - Ministra de Educación de Sudáfrica:
"En mi opinión, una de las lecciones de la CVR (Comisión de la Verdad y la Reconciliación) para el nuevo milenio es que un nuevo cuerpo de valores y normas puede y debe producir resultados distintos por medio de la educación. Debemos preocuparnos activamente de los valores y normas que transmitimos en nuestras escuelas, para así afianzar un marco educacional positivo en Sudáfrica.
Muchos se han preguntado cuáles son esos valores y normas; yo afirmaría que son los derechos humanos y el respeto por la humanidad o ubuntu. La especial preocupación por las nociones de verdad y reconciliación, que llevan implícito el valor del respeto por la humanidad, conforma un poderoso fundamento para forjar una nación, que a mi juicio es un importante aspecto de la pedagogía: educar para formar ciudadanos de valía o, dicho con mayor precisión, para la ciudadanía democrática".
Algunos sitios para conocer como funcionaron los tribunales creados por la Comisión de Verdad y Reconciliación y cuales fueron las dificultades y los logros obtenidos:
Mary Burton y Claudia Bisso, son las dos argentinas que protagonizan la lucha contra las violaciones a los derechos humanos en el país de Nelson Mandela.
Mary Burton llegó a Sudáfrica en los 60 y presidió las “Black Sash”, la organización de mujeres blancas de clase media que escrachaban a los funcionarios racistas cuando estaban en el gobierno, y también dirigió la Conadep sudafricana. Claudia Bisso arribó hace ochos años y hoy es la responsable de coordinar el equipo de antropólogos forenses que buscan a los desaparecidos del Apartheid. (Por Matias Marini)
Sobre "El Factor Humano" e "Invictus": dos excelentes recomendaciones para leer y ver con chicos y adolescentes
El periodista y escritor John Carlin, autor de "El factor humano", novela en la que se basa "Invictus", último largometraje de Clint Eastwood sobre Nelson Mandela, asegura que el político sudafricano era incomparable, ni siquiera con Barak Obama: "iba como 500 años por delante de los políticos de hoy".
En una entrevista, Carlin, corresponsal desde los 25 años en diversos países para diarios como The Independent, The Times, cadenas como la BBC y ahora, para El País, afirma que en su larga vida como periodista nunca encontró a otro político comparable a Mandela. "Él tenía una clase y estaba en una dimensión diferente a todos los demás, incluyendo a Obama", considera Carlin. "Mandela estaba más evolucionado que los demás: iba como 500 años por delante de la masa de políticos que tenemos hoy", asegura. "Invictus", dirigida por Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon, llegará el viernes 29 a las salas españolas, precedida de tres nominaciones a los Globos de Oro.
Carlin (Londres, 1956) es un hombre de casualidades gozosas; de otra forma no se explicaría que un apunte de lo que sería su primer libro, apenas doce páginas, llegase a manos de Morgan Freeman que llevaba 15 años buscando un buen papel que le permitiera interpretar a Mandela, a quien se parece físicamente de manera extraordinaria. Esas doce páginas resumían en un partido de rugby, el de la final de la Copa del Mundo de 1995, los sueños de fraternidad de Martin Luther King y "todo por lo que había luchado y sufrido en su vida Nelson Mandela". Y Mandela le dio su bendición con una enorme sonrisa: "entiendo perfectamente el libro en el que está pensando", le dijo. "La productora de Morgan Freeman me compró los derechos y yo me pasé todo 2006 viajando por Sudáfrica y haciendo entrevistas", recuerda el escritor.
El libro, llamado "El factor humano" en su versión española y "Playing the Enemy" en el original, ha dado paso a "Invictus", el título del poema que durante los 27 años de cárcel que sufrió Mandela le mantuvo intacta la esperanza. Según el autor, la película tiene algunos "atajos", pero "se han buscado formas eficaces y fidedignas para hacerlo e ´Invictus´ es muy, muy fiel al espíritu de Mandela y a esos tiempos".
Se refiere Carlin a los años 90 cuando el apartheid tocaba a su fin en Sudáfrica y los afrikaners veían desmoronarse su imperio racista. "A veces tuve que reprimir el instinto de meterle más mi opinión, pero no lo hice porque pensé que la historia en sí, los hechos, eran lo suficientemente fuertes, emotivos y conmovedores; no había necesidad de agregarle ninguna salsa: era como un buen pedazo de pescado, mejor déjale como está", dice.
El libro recorre diez años de la vida de Mandela, desde su excarcelación hasta la celebración del partido, mientras la película se centra exclusivamente en los meses previos a la gran final, en junio de 1995. Aunque las mujeres prácticamente no aparecen en el libro, y en la película sólo su asistente personal tiene un cierto peso en la vida del político, la feminidad esta representada por el propio Mandela: sus armas de seducción son genuinamente femeninas, afirma Carlin. Opina que en "Invictus" contrasta "el carisma de líder político, su magnifica sonrisa y su capacidad de encantar a la gente con una enorme soledad" generada por su decisión de ser padre de una nación en detrimento de su familia propia. "Eso le costó mucho" y se ve en la película a través de la relación con su hija Zindzi. Freeman e Eastwood, como el propio Mandela en el momento de la película, son septuagenarios y Carlin quisiera que la gente reflexionara sobre "la capacidad de las personas de ir mucho más allá de lo que uno cree su límite: cuando cree que ya no puede ser más productivo en la vida y lo es más que nunca", señala.
Otra película para adolescentes y jóvenes, que aborda este tema es: In My Country (En mi tierra), Gran Bretaña, 2004, 103 minutos, para mayores de 14, del director John Boorman, con las actuaciones de Samuel L. Jackson, Juliette Binoche y Brendan Gleeson
Descripción de la película:
Mientras se realizan las audiencias de la comisión de Verdad y Reconciliación en la Sudáfrica post-apartheid, dos periodistas entablan amistad: él es un corresponsal negro del Washington Post, ella es una reportera blanca de una radio local. Entre ambos surgirá la atracción amorosa, más allá de las diferencias que tienen respecto al proceso que ambos están siguiendo.
Drama político y personal, En Mi Tierra es una realización madura, interesante, que captura en detalle, con sus luces y sombras, un momento clave en la historia contemporánea.